La Mujer Maravilla: crónica de una buena salvaje

En una nueva edición de “vamos a ser transgresores pero nada más tantito” la película de la Mujer Maravilla comete viejos errores y enmienda otros.

El imaginario de los “primitivos”

Diana Prince es una “buena salvaje” en los términos clásicos: ingenua, bondadosa, pura, no tocada por las maldades de la vida moderna. Aun así, oscila de maneras extrañas: conoce (teóricamente) sobre los placeres sexuales y las atrocidades de la guerra pero se comporta como una Tarzan al llegar a la “gran ciudad”.

Su “ilustrador”, Steve Trevor, intenta educarla en las buenas maneras de la civilización occidental, incluso ubicarla en su papel de mujer sumisa. Sin embargo, la amazona se niega a obedecer y esto le llevará a una jornada de lucha contra los alemanes (¡Vaya al menos no son nazis!) que en realidad es una lucha contra la lucha misma…o algo así.

Al menos la “salvaje” es blanca si no, ufff, la que se arma

Mujeres al poder, más o menos

Interesante lo del damiselo en apuros

via GIPHY

Así que la Mujer Maravilla resulta tener un origen mítico, algo así como una semidiosa, que baja al mundo de los mortales para luchar por ellos en nombre de su sacrosanto honor. Pero no sólo es eso: es una mujer, una mujer poderosa literal y metafóricamente. Lo mismo levanta tanques que acaba con divisiones enteras de alemanes sin despeinarse ni arruinar su maquillaje. Además, al no ser “civilizada” pone en duda el status quo de sometimiento de las mujeres que parece tan natural a otros personajes de la serie.

Simples comentarios como “no estoy contigo” dan cuenta de un intento de transgresión conceptual: al colocar a la Mujer Maravilla como un ser simbólica y físicamente poderosa se intenta hacer una reivindicación de las mujeres que tanto está de moda en Hollywood. Peeeeero, por la misma razón de que se trata de Hollywood algunas cosas quedan intocadas:

  • La mujer maravilla es blanca
  • Es delgada
  • Tiene rasgos europeos
  • Se depila las axilas
  • No tiene imperfecciones visibles

Vamos, la única imperfección que presenta es su ingenuidad respecto a la naturaleza humana que, como ya mencioné, puede ser explicada en términos de una “educación no adquirida”; una especie de pecado original que no es tan original sino que es adquirido.

Mejor no hablar de la sexualización via GIPHY

Los excesos de DC

La Mujer Maravilla cae en los mismos excesos que, a mi parecer, son lastres de la franquicia DC desde sus comienzos.

  • Excesivas tomas en cámara lenta para explotar el 3D
  • Conflictos finales alargadísimos
  • Jefes finales animados tipo Transformers

Por supuesto, creo que tiene virtudes: el guion es mucho más fluido que sus antecesoras, la musicalización (aunque casi idéntica a la de Batman vs Superman) es aceptable, las secuencias de pelea son dinámicas, la fotografía está chida.

En fin que para no hacerla más larga simplemente diré que  desde mi punto de vista es la mejor película de DC hasta el momento.

Chécate este artículo sobre el concepto de “El buen salvaje”

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