¿Por qué nos burlamos de las “luchonas”?

Como todo prejuicio y estereotipo, el de la mamá “luchona” se ha ido formando sin mucha claridad. ¿A qué nos referimos exactamente?

Luchona 1: versión clasista

Una forma que toma esta concepción, desde mi punto de vista, tiene que ver con una crítica clasista. Se concibe a la “mamá luchona” como una mujer joven, parrandera, incluso libertina. El conflicto reside en las obligaciones morales que supuestamente debe cumplir la madre. Algunas de éstas son:

  • Estar en su casa
  • Ser fiel a su marido (o tenerlo)
  • Ser sumisa, obediente y “un buen ejemplo” para sus chamacos

¿Cuál es el problema? Que normalmente la burla va dirigida a madres jóvenes que, por una razón u otra, no siguieron el camino casto y sacrosanto de la madre ejemplar mexicana. Por hacer lo que quieren son juzgadas. Sin embargo, en esta concepción reside un dejo de rebeldía. Una mujer que se niega a cumplir con las expectativas tradicionales que la sociedad espera de ella: escucha banda, bebe, reniega de los hombres.

Además, siempre se les asocia con condiciones “jodidas”, como si esto fuera un defecto o una contradicción.

Luchona 2: la banalización de la esclavitud femenina

Un trabajo no remunerado es cierta forma de esclavitud. El trabajo doméstico, que ejercen muchas mujeres (cada vez menos afortunadamente), es concebido como una obligación.

Pero hay una contradicción: si una mujer se jacta de ello (de ser mamá, trabajadora, enfermera y Iron Man a la vez) es señalada. ¿Quién chingados los entiende entonces? Parece que a muchas personas no les gusta ni una cosa ni la otra. Pónganse de acuerdo, ¿Una madre tiene que ser rebelde o no? ¿Tiene que cumplir sus obligaciones morales sin hacer gala de ello? ¿Tiene que ser sumisa hasta discursivamente?

Vivan las mujeres luchonas

Por todo lo anterior, festejemos a las madres luchonas: que no dependen ni necesitan de un hombre; que lo mismo se emborrachan que sacan a sus chavos adelante; que procuran por todas las personas de su entorno. Festejemos a nuestras jefas, sin importar las etiquetas.

Además: ¿Qué tiene de malo Jenni Rivera? ¿Qué tiene de malo Amanda Miguel? Puede que refuercen estereotipos pero muchas otros artistas y géneros musicales hacen lo mismo y nadie dice nada sólo porque se presentan en palenques y no en el Plaza Condesa.

POR FAVOR: PAREN DE MAMAR

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